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Damian Lillard dio otra función increíble, enloqueció a Denver y dejó sin palabras a la NBA

El base de Portland jugó un partido increíble ante Denver: metió 55 puntos, rompió el récord de triples en playoffs y llevó el juego a un plano diferente

Son tiempos fantásticos en la NBA. Son tantas las maravillas que ocurren a diario y tan grande la multiplicación de estrellas que obligan a ser selectivos. Suele ofrecérsele un trato preferencial a aquellos que obtienen sus anillos. Incluso en la era de Stephen Curry, Kevin Durant y LeBron James, algunos brillan con tanta intensidad que son capaces de romper la sombra que proyectan esos gigantes. El seguidor medio del básquet sabe perfectamente quién es Damian Lillard. Pero es probable que para mucha gente no tenga la fama de los antes mencionados. Lo de anoche lo ubicó en un plano diferente. Lo que hizo en el partido entre Denver y Portland fue impactante. Nunca antes visto. Rompió récords, pero por sobre todas las cosas, fue un demonio que dejó a la competencia sin palabras por su producción.

Varias veces los Nuggets de Facundo Campazzo parecían tener controlado el partido. Pero no lograron quebrar a Lillard hasta el final del segundo suplementario (147-140). Y aunque se trate de un deporte de conjunto bien vale enfocarse en una sola persona esta vez. El base, de 1,88m, metió 12 triples, por lo que estableció una nueva marca histórica en playoffs para la NBA.

“Tenía cuatro tuits que quería escribir para describir esta OBRA MAESTRA de Damian Lamonte Ollie Lillard. Pero me dejó realmente sin palabras…”, escribió Kevin Durant en su cuenta de Twitter sobre “Logo Lillard”, apodo que se ganó por sus tiros desde el centro de la cancha, donde está el logo del equipo.

A falta de 3s7/10 para el final del partido, llevaba 35 puntos, lo que ya es una cifra fabulosa para cualquier mortal en los playoffs. Podría tomarse ese como el momento en el que Lillard entró en trance. Metió el triple para empatar el encuentro en 121 y llevarlo a suplementario.

En la extensión del partido, una serie de triples de Monte Morris y Austin Rivers, más la siempre notable gestión de Nikola Jokic, le dieron una más que tranquilizadora ventaja de 8 puntos a Denver, cuando apenas faltaba un minuto. El partido estaba terminado… de no ser por Lillard. Logró algo increíble. Algo que se creía imposible. Metió tres triples, pero no de cualquier manera. La línea del tiro de tres puntos se ubica a 7 metros y 25 centímetros de distancia del aro en la NBA. Lillard acertó uno de 9m, otro desde 8,85 y el tercero desde 7,93.

“No puedo creer lo que estoy viendo. #Lillard”, escribió Manu Ginóbili en su cuenta de Twitter durante el partido.

El esfuerzo de Austin Rivers es en vano; Damian Lillard batió el récord de triples en playoffs y enloqueció a Denver
El esfuerzo de Austin Rivers es en vano; Damian Lillard batió el récord de triples en playoffs y enloqueció a DenverMATTHEW STOCKMAN – GETTY IMAGES NORTH AMERICA

La secuencia impacta. Pero el rango de tiro tan alejado debería ser más llamativo todavía. Sin embargo, en la NBA, muchos se han acostumbrado a que Lillard lance desde tan lejos. Hizo normal lo que históricamente sólo se concebía como una diversión en una práctica o un tiro alocado por falta de tiempo sobre la bocina. Tal como se dice de Lionel Messi, convirtió en rutina lo extraordinario.

“Damian Lillard, es todo lo que tengo para decir”, escribió Stephen Curry tras el encuentro, el otro triplero salvaje de la NBA y que representa a Golden State, el equipo de Oakland, ciudad en la que nació Lillard hace 30 años.

Lillard está cambiando el desarrollo del juego de todos los equipos de la NBA que lo enfrentan. Obliga que las defensas del pick and roll se extiendan a la mitad de la cancha. Supera el 40% de aciertos en tiros de más de nueve metros. Y tira más de 100 por temporada. Es decir que lo hace más de una vez por partido. Para ponerlo en términos más contundentes: tira apenas cruza la mitad de la cancha. Sus porcentajes de eficacia superan incluso a especialistas en triples que lanzan desde los 7,25.

Pero es necesario volver al partido. Porque el unipersonal de Dame tuvo una perla más en el segundo suplementario con otro triple de 9 metros y 44 centímetros.

En la siguiente jugada, finalmente, falló uno. Invirtió los roles fue sorpresa porque erró un tiro. Incluso cuando el partido seguía en marcha, Austin Rivers, de Denver, juntó sus manos y miró hacia el techo del Ball Arena, el estadio en el que juegan los Nuggets, como buscando el cielo para agradecer.

Pero su equipo, sencillamente no lo acompañó. No pudo solo. Jusuf Nurkic, el otro jugador que debería sostener a los Blazers, por tercera vez en la serie no pudo terminar el partido: se fue con seis faltas al promediar el último cuarto. Lillard cerró el partido con 55 puntos y su récord de 12 triples sobre 17 intentos. Un impresionante 70% de aciertos.

Lillard tuvo una buena carrera univeristaria en Weber State, en la localidad de Ogden, en Utah. No es un equipo de los considerados tradicionales en la historia de la NCAA. Tal vez por eso en el draft de 2012 varios equipos lo dejaron pasar. Michael Kidd-Gilchrist y Dion Waiters, dos jugadores que hoy se encuentran sin equipo, fueron elegidos antes que él. También Thomas Robinson, que tuvo un discreto paso por la NBA y hoy juega en la Liga de Puerto Rico.

Hace muchos años que Lillard dejó de ser subestimado. Sin títulos, edificó su carrera desde una posición diferente. En parte porque su equipo, Portland, nunca encontró la manera de ayudarlo a conseguir el anillo. Otros creen que son las personas las que fortalecen a los grupos y es él quién todavía no pudo construir una formación ganadora. Como sea… Lo que es seguro es que aunque Denver y Facundo Campazzo esten a un partido de cruzar la primera rueda de los playoffs, no van a estar tranquilos mientras la serie no se haya terminado y Lillard tenga la posibilidad de tener la pelota en las manos.

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