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Doc Rivers Elogia A La Ciudad De Boston

Cada año en que su equipo está en el pueblo para el Día de los Patriotas, el dirigente de los Celtics, Doc Rivers , camina algunas cuadras desde su residencia en el centro hacia la línea de llegada del Maratón de Boston para saborear un poco el día festivo especial de Boston.

Nunca llegó al final el lunes. Saliendo del Massachusetts Turnpike en el Prudential Center de regreso de la práctica del mediodía de su equipo, se topó con la histeria que había arropado a la zona luego de que explosiones múltiples sacudieron lo que había sido una pintoresca tarde.

“Siempre voy luego de la práctica a mirar. Lo he hecho todos los años que hemos estado en el pueblo, porque, literalmente, vivo a dos cuadras de la línea de llegada”, dijo Rivers. “De hecho, estaba en camino. Acababa de salir del túnel cuando la bomba explotó. Fue horrible. Le quita toda la alegría al deporte- porque de eso es que los deportes se suponen que hagan, brindar alegría. Le quitó toda la alegría al evento y al día”.

La NBA canceló el partido de Boston contra los Indiana Pacers en la noche del martes al TD Garden, una movida que la organización completa de los Celtics pidieron como resultado de la tragedia. Como el presidente del equipo, Rich Gotham, expresó, “Incluso un día después, la noción de jugar en un partido de baloncesto en estas circunstancias simplemente no nos parece bien”.

Los Celtics practicaron el martes- algo que Rivers dijo que sería una hora y media de distracción para sus jugadores y personal- pero los eventos del lunes resonaron fuertemente dentro de la organización, particularmente para Rivers y Jeff Green, quienes viven cerca de la línea de llegada.

“Fue triste escuchar acerca de lo que sucedió ayer”, dijo Green. “Uno nunca piensa que algo así pueda suceder. Para que algo suceda aquí, justo aquí donde vivo, más abajo en la calle donde vivo, y cerca de casa, es triste”.

Green creció en Maryland y las tragedias circulan por su memoria, desde el 11 de septiembre y la colisión del avión contra el Pentágono, desde los ataques de los francotiradores de Beltway en el 2001. También jugó en Oklahoma City y recordó el haber visitado el museo por las explosiones allí. Su teléfono comenzó a vibrar camino a casa de la práctica del lunes, pero no supo de la gravedad de la situación hasta que regresó a su apartamento y se puso a ver las noticias.

Pero incluso en medio del caos, Rivers y Green sintieron orgullo en lo que vieron en las calles de Boston, de la manera en que la gente respondió a los sucedido.

“Estar en la ciudad, lo único que voy a decir, uno está realmente orgulloso de ser parte de Boston”, expresó Rivers. “Vi a gente que no trabaja para la policía ni nada por el estilo, dirigiendo el tránsito, enseñándole a la gente hacia dónde ir. Simplemente creo que el espíritu de Boston estuvo fenomenal anoche. En un suceso trágico, o uno se separa o se unifica. Claramente unificó a la ciudad de Boston, lo que fue genial”.

Los Celtics saben que las cosas no se normalizarán pronto, pero hay un sentimiento latente de que el equipo puede ayudar en esa transición a la normalidad, cuando los deportes puedan volver a ser una distracción positiva.

“Sé que esta es una ciudad fuerte. Pienso que vamos a hacer todo lo posible para ayudar a las víctimas y a las familias y ayudar a la ciudad a recuperarse y a estar como estaba”, dijo Green. “Va a ser difícil porque yo no creo que la ciudad haya atravesado algo así antes. Lo que sea que podamos hacer, lo que pueda yo hacer, estoy dispuesto a ayudar porque es una situación difícil de atravesar”.

Rivers dijo que la ciudad de Boston demostró mucho luego de lo ocurrido, incluyendo los que respondieron primero y todos lo que ofrecieron apoyo luego de las explosiones.

“La ciudad ha respondido”, expresó Rivers. “La ciudad estuvo increíble, ver a la gente ayudándose entre sí. Estoy manejando y puedo ver a gente ayudando a personas a caminar, ayudándolas a ir a los lugares indicados. Esta ciudad tiene una cantidad impresionante de espíritu y creo que eso se demostró anoche. Y hoy también”.

Rivers comentó que su teléfono no paró de sonar con todas las llamadas que recibió de gente preocupada por su bienestar antes de llegar a la casa. El servicio interrumpido en la zona hizo casi imposible poder contestar que estaba bien. Dijo que su hija, Callie, le envió 16 mensajes de texto consecutivos con la esperanza de contactarse.

“Ahora sé quién me va a cuidar”, dijo, soltando una risita.

Rivers, notorio por nunca contestar los mensajes de texto de familiares y amigos, se ocupó de contestarles tan pronto pudo. Y se conmovió con la cantidad de apoyo por parte de la liga y la comunidad de dirigentes, incluyendo antiguos asistentes como Tom Thibodeau y Lawrence Frank.

“Aunque ya no viven acá, todavía son parte de esto así que estaban sentidos”, explicó Rivers.

Luego de su charla con los reporteros, Rivers hizo sonar su silbato y reunió a su equipo para compartir unas palabras compasivas antes de comenzar la práctica. El silbato volvió a sonar y los sonidos familiares de las actividades del baloncesto comenzaron. Para los Celtics, es el primer paso en regresar a la normalidad. Algo que Rivers desea para la ciudad completa.

“Creo que eso es lo que nuestra ciudad quiere”, dijo Rivers. “Creo que se escuchó al comisionado de la policía hablar de eso hoy.

Queremos regresar las cosas a la normalidad lo antes posible porque eso le dice a quien sea que hizo esto que el espíritu de Boston no se detiene. Vamos a volver como estábamos, vamos a trabajar igual, vamos a jugar igual, vamos a hacer las cosas igual, y no hay nada que nos detendrá.

“El año que viene el maratón será más grande y mejor y no nos van a detener y pensé, de todos los mensajes, el comisionado de la policía dijo eso y creo que es un hecho”.

Uno tiene el presentimiento de que Rivers no puede esperar más para cruzar la línea de llegada del maratón el año que viene.

Fuente: ESPN Deportes

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